Si aprendes a ajustarte a la situación actual, puede que te sientas más feliz. No lograr ajustarse no reporta ningún beneficio.

Podriamos pensar que si te ajustas demasiado bien nunca intentarás cambiar la situación, pero sólo estaríamos asumiendo que ajuste y cambio son términos contrarios. Puedes ajustarte y continuar buscando un cambio simultáneamente. La motivación para el cambio no tiene por qué ser tu infelicidad: también puede ser el deseo de cambiar para mejorar las cosas.


Una "prontoverdad" es una verdad que consideramos cierta mientras tratamos de cambiarla.

La felicidad es cuestión de atención. Si nos acostumbramos a centrar nuestra atención en los aspectos negativos, es muy probable que seamos infelices. Sin embargo, si aprendemos a centrarnos en aspectos positivos, podemos ser más felices. Una joven nació sin piernas, pero parece una persona feliz. Practica el atletismo y es modelo de pasarela.

Generalmente nos llaman la atención las cosas que nos rodean. Si desarrollamos la costumbre de "dirigir" nuestra atención donde queramos, adquirir el hábito de la felicidad pasa a ser más sencillo.

Tomado del Libro:El Factor + de Edward de Bono